19.2.06


Parece que vuelvo, un poco vacío, sólo con "Los girasoles ciegos", de Alberto Méndez, y "El hombre que soñaba demasiado", de Gonzalo Suárez. El primero es una necesaria patada en la boca, como la buena poesía. El segundo un entretenimiento autobiográfico de otro detective salvaje. Por lo demás, descubro con agrado la librería más bella del mundo, y de ahí al blog sobre Porto, A cidade sorprendente, de buenas maneras, hecho con paciencia y lleno de fotografías originales, sólo hay un paso. Dice Pjorge que la principal causa de abandono de un blog es no tener nada que decir. A ver si me aplico.
Tom Peters: 'Dios, qué difícil resulta deshacerse del pensamiento lineal'